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miércoles, 1 de marzo de 2017

El descabellado plan para volver a congelar el Ártico

Situaciones extremas requieren medidas desesperadas. Y el Ártico se encuentra en un momento crítico: está a 20 °C por arriba del promedio histórico registrado, esto según el informe del Instituto Meteorológico de Dinamarca. El calentamiento global es una preocupación que va en aumento para el mundo científico, que decidió tomar medidas drásticas en lugar de ver el hielo desaparecer a un ritmo sin precedentes. Para rescatar al Ártico, concibieron un ridículo plan para “volverlo a congelar”...


La superficie cubierta por el hielo marino del Ártico con al menos cuatro años de edad ha disminuido de 1,860,000 km2 en septiembre de 1984 a 110,000 kilómetros cuadrados en septiembre de 2016. En este gráfico, la edad del hielo está señalada por los diferentes tonos de gris azulado que representan al hielo más joven.

Como la acabas de leer. Esta descabellada idea implica la instalación de aproximadamente diez millones de bombas eólicas que extraerán agua helada del mar hacia la superficie para restablecer el hielo derretido. El equipo responsable de este proyecto está convencido de que el procedimiento podría agregar un metro extra de hielo marino a la capa actual – lo que ayudaría a protegerlo de las altas temperaturas que han afectado la región.

“Un hielo más espeso significa un hielo más duradero”, aseguró Steven Desch, investigador y físico de la Universidad Estatal de Arizona, en una entrevista a The Guardian. De acuerdo con sus declaraciones, un metro más de hielo significaría revertir 17 años de derretimiento.

Sin embargo, para que un proyecto tan colosal funcione cada bomba tendría que extraer 7.5 litros de agua por segundo. Y para construir las 10 millones de bombas, se requerirían 10 millones de toneladas de acero. Y estamos hablando de cubrir apenas un 10% del área de 107 mil kilómetros cuadrados del Ártico. Llevar todo esto al Polo Norte sería una tarea prácticamente imposible.

Evidentemente este proyecto no es más que una teoría y, posiblemente, nunca salga del papel. Se ha estimado que el costo del proyecto sería de US$ 500 mil millones. En otras palabras, todos los gobiernos del mundo tendrían que endeudarse para poder pagar los costos astronómicos de este aire acondicionado gigante.

Recordemos que esta no es la primera ocasión en que los investigadores consideran seriamente usar la geoingeniería para revertir los problemas del calentamiento global. Propuestas anteriores implicaban blanquear artificialmente el Ártico con aerosoles brillantes para reflejar la radiación hacia el espacio, así como crear nubes artificiales sobre la región para impedir que el calor alcanzará la superficie helada.


Para Steven, la única estrategia actual viable sería que el mundo dejara de quemar combustibles fósiles, pese a que los esfuerzos políticos para disminuir las emisiones de dióxido de carbono hayan demostrado ser totalmente ineficientes hasta ahora. “Seamos realistas. El proyecto es demasiado grande y jamás sucederá de la forma como debería, pero es hora de que consideremos los riesgos de intentar algo descabellado”, dijo alertando sobre los escenarios catastróficos en las próximas décadas en caso que no se tomen las medidas adecuadas.